La tierra se desacelera: días más largos y un planeta cambiante
La rotación de nuestro planeta se está ralentizando a un ritmo sin precedentes en los últimos 3.6 millones de años, según un estudio reciente que alerta sobre las consecuencias para la navegación, la tecnología y la vida cotidiana. El cambio climático, con el deshielo de los polos, es el principal culpable.

¿Por qué se alargarán los días en la tierra?
Investigadores de la Universidad de Viena y el ETH Zurich han analizado datos de más de 120 años, comparándolos con registros fósiles de foraminíferos bentónicos para llegar a esta conclusión. La ralentización actual es mucho mayor que las fluctuaciones naturales históricas, alcanzando 1.33 milisegundos cada 100 años. Esto significa que para finales del siglo XXI, el tiempo que medimos podría cambiar de forma tangible.
El aumento de la temperatura global provoca el derretimiento de los casquetes polares. Este agua, al redistribuirse hacia el ecuador, altera la distribución de la masa terrestre y, como consecuencia, frena la rotación del planeta. Imagina un patinador sobre hielo que extiende los brazos para disminuir su velocidad: el principio es similar.
Este fenómeno no es solo una curiosidad científica. La precisión de sistemas como el GPS y Galileo podría verse comprometida. La navegación espacial y las redes financieras globales también son susceptibles a estos cambios. Benedikt Soja, uno de los autores del estudio, lo califica como una prueba tangible de cómo la actividad humana está alterando la dinámica física de la Tierra.
Pero hay un detalle aún más impactante: el núcleo de la Tierra podría albergar hasta 45 veces la cantidad de hidrógeno que hay en los océanos, un dato que aún no comprendemos del todo. La ralentización de la Tierra es una advertencia contundente, un recordatorio de que nuestras acciones tienen consecuencias a escalas geológicas. No se trata de una simple modificación en el reloj diario; es una perturbación fundamental del sistema que sustenta nuestra civilización.
La cifra habla por sí sola: los días se alargan, y el planeta se transforma. Estamos ante un cambio que no podemos ignorar.