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Puede frenarse el cáncer de páncreas antes de que se forme

El cáncer de páncreas ha sido durante años uno de los diagnósticos más complejos y desafiantes de afrontar. No tanto por la falta de tratamientos efectivos, sino porque en la mayoría de los casos se detecta demasiado tarde para intervenir con éxito. En ese contexto, un equipo de investigadores liderados por Eric Topol ha presentado un estudio en Science que desafía esta realidad y propone un enfoque radicalmente distinto.

Detener el cáncer en sus primeros pasos

Detener el cáncer en sus primeros pasos

En lugar de centrarse en el tumor ya desarrollado, los científicos se han enfocado en las fases previas de la enfermedad, concretamente en las lesiones PanIN. Se trata de pequeñas alteraciones celulares que se presentan en los conductos pancreáticos y son consideradas el primer paso hacia el adenocarcinoma. Lo clave es que estas lesiones son microscópicas, no generan síntomas y pasan desapercibidas, pero en ellas ya se encuentra la clave del problema.

Estas lesiones no son un hallazgo menor, ya que en su interior se producen mutaciones en el gen KRAS, uno de los motores principales del cáncer de páncreas. Esta alteración genética activa señales que favorecen el crecimiento descontrolado de las células, incluso cuando el tumor aún no existe como tal. En otras palabras, es en estas lesiones que la enfermedad empieza a tomar forma sin que sea detectable clínicamente.

Lo revolucionario de este estudio es que no solo identifica estas lesiones, sino que también actúa directamente sobre ellas. El equipo desarrolló una estrategia terapéutica dirigida específicamente a estas células alteradas. En modelos animales, los científicos administraron un tratamiento capaz de reconocer estas células y eliminarlas antes de que evolucionaran hacia un tumor maligno.

El enfoque es relevante porque no intenta destruir un tumor ya desarrollado, sino intervenir en el momento en que la célula empieza a desviarse de su comportamiento normal. Es un punto intermedio, mucho más vulnerable desde el punto de vista biológico, en el que la enfermedad aún puede detenerse. Los resultados son prometedores: la progresión de las lesiones PanIN se ralentiza significativamente y, en muchos casos, no llega a producirse la transformación en cáncer invasivo. Esto se traduce en un retraso claro en la aparición de tumores y, sobre todo, en un aumento notable de la supervivencia, que llega a multiplicarse por tres en los ratones tratados.