Asml dispara las expectativas: un salto de 44.000 millones y una expansión frenética

ASML, la reina indiscutible de la litografía, ha reescrito sus perspectivas de ventas anuales por segunda vez este año, apuntando a un récord de 43.000 a 45.000 millones de euros. Un dato que sacude los cimientos del sector y confirma la vorágine de la demanda de sus sistemas, esenciales para la fabricación de chips de última generación y, por ende, la inteligencia artificial.

La fiebre de la ia impulsa una expansión sin precedentes

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La compañía, ya considerada la más valiosa de Europa, supera con creces las estimaciones iniciales del consenso de analistas, que apuntaban a 39.300 millones. Un despliegue de optimismo que se nota en las bolsas, donde sus acciones se dispararon un 5,5%. Pero no es solo un espejismo: la empresa, que depende casi exclusivamente de clientes como Nvidia y TSMC, está apostando por una expansión de su capacidad de producción que desafía las propias expectativas.

El CEO, Christophe Fouquet, lo dejó claro: “Esto genera una necesidad real de más sistemas, básicamente a partir de este año”. Y no se anda con rodeos: planea alcanzar una capacidad de aproximadamente 65 unidades de su herramienta EUV de baja apertura numérica (NA) este año, superando las previsiones iniciales.

Pero la historia no termina ahí. ASML ha anunciado planes para aumentar esa capacidad en un 30% para 2027, y ya está explorando un incremento adicional del 30% al año siguiente. Un movimiento audaz que refleja la urgencia de satisfacer una demanda que se acelera a un ritmo vertiginoso. El multimillonario Elon Musk, por su parte, ya ha confirmado su colaboración en el proyecto Terafab, apostando por chips de última generación que alimenten sus ambiciones en robótica e inteligencia artificial.

La escalada de ventas también se refleja en los datos trimestrales, con un incremento del 36% en las ventas de TSMC, su principal cliente. Un dato que subraya la importancia estratégica de ASML en la cadena de suministro global de semiconductores. Y todo esto, mientras Intel comienza a utilizar su equipo de litografía más avanzado, el EUV de alta apertura numérica (High NA), para producir chips de vanguardia. La empresa, que también alberga a Samsung e Intel entre sus clientes, se ha comprometido a colaborar con el proyecto de Musk.

El beneficio neto se situó en 2.900 millones de euros en el segundo trimestre, superando las expectativas de los analistas y elevando el margen bruto hasta un 56%. Un salto de 9.330 millones de euros en ventas netas durante el mismo periodo. La inversión en innovación, sin duda, está dando sus frutos. Y la carrera por dominar el futuro de la tecnología avanza a pasos agigantados.