De la desesperación a la inclusión: un padre revoluciona la educación con bemyvega
La imagen de un padre enfrentando el diagnóstico de una discapacidad en su hija es un cliché doloroso, pero la historia de Antonio Sánchez Káiser, catedrático de Mecánica de Fluidos, va mucho más allá del cliché. Lo que empezó como una angustia palpable se transformó en una misión implacable: devolverle a su hija Vega la posibilidad de aprender, de participar, de ser.

Un propósito que desafía la ingeniería
Sánchez Káiser, con una trayectoria sólida en el mundo de la ingeniería, encontró en la logoterapia de Viktor Frankl – la idea de que el propósito es el motor vital – la chispa que encendió un proyecto ambicioso: BemyVega. No se trataba solo de crear una herramienta tecnológica; era una declaración de intenciones, una promesa de igualdad de oportunidades. La alternativa, como él mismo relata, era ver a su hija luchando por discernir el contenido de una clase a escasos centímetros de la pizarra.
El resultado es BemyVega, una startup que combina hardware – cámaras inteligentes – y software, accesible desde cualquier dispositivo, que permite a los estudiantes con dificultades visuales y auditivas, así como a aquellos con dislexia o daltonismo, acceder al contenido educativo en igualdad de condiciones. La empresa, surgida en 2020, no solo ha logrado facturar 600.000 euros en los primeros dos meses de este año, sino que ha demostrado ser un modelo de resiliencia y adaptación.
A pesar de su éxito, Sánchez Káiser insiste en que el valor añadido de BemyVega reside en algo más profundo: