De la frustración a la inclusión: un padre crea tecnología para transformar la educación
La angustia de un padre ante la discapacidad de su hija es un catalizador poderoso. Antonio Sánchez Káiser lo sabe bien, pero en lugar de sucumbir al miedo, canalizó esa energía en una solución tecnológica que hoy está revolucionando la accesibilidad educativa. BemyVega, la startup que fundó, es mucho más que un proyecto empresarial; es la materialización de una promesa: que su hija, Vega, y miles de otros, puedan disfrutar de una educación plena y sin barreras.
Un motor inesperado: la logoterapia y el propósito
Sánchez Káiser, catedrático de Mecánica de Fluidos en la Politécnica de Cartagena, no es un emprendedor de vocación. Su expertise radica en el ámbito de la ingeniería, pero la necesidad apremiante de ayudar a su hija a superar sus dificultades visuales lo impulsó a adentrarse en un territorio desconocido. La inspiración, según relata, llegó de la logoterapia, la corriente filosófica de Viktor Frankl que postula el propósito como el motor fundamental de la vida. “He hecho muchas cosas a nivel de ingeniería”, afirma, “pero nada se compara con la satisfacción de escuchar a una madre decir que su hijo es feliz en clase.”
La historia de Vega es el corazón de BemyVega. Con una agudeza visual del 5%, la niña se enfrentaba a un desafío enorme para seguir el ritmo escolar. La alternativa, según su padre, era “estar a apenas tres centímetros de la pizarra para averiguar lo que escribía la profesora”. BemyVega surgió como respuesta a esa necesidad, un sistema integrado de hardware y software diseñado para adaptar el contenido educativo a las necesidades individuales.

Más allá de la visión: una herramienta para la inclusión
Pero BemyVega no se limita a la corrección visual. Su versatilidad la convierte en una herramienta valiosa para una amplia gama de necesidades. El software, compatible con ordenadores, tabletas y teléfonos móviles, se adapta a personas con problemas de audición, disléxicos, daltónicos e incluso, como señala Sánchez Káiser, “a un tipo normal que no ve bien un concierto de Bad Bunny”. La empresa ha movilizado entre cuatro y cinco millones de euros en inversión y financiación, y tras años de pruebas piloto en escuelas, universidades y organizaciones culturales, ha encontrado un hueco firme en el mercado.
La reciente adquisición por parte de Grupo Inforges ha impulsado aún más su crecimiento. “Venimos de una experiencia de más de 100 clientes”, explica Sánchez Káiser, “y entre enero y febrero ya hemos facturado 600.000 euros.” La red comercial de Inforges en toda España promete acelerar la expansión de BemyVega, permitiendo que su tecnología llegue a un público cada vez más amplio. Además de su hardware y software, BemyVega ofrece un programa que transforma contenidos digitales en formatos accesibles, un servicio especialmente valioso para entidades públicas como ayuntamientos, colegios y universidades, que están obligadas a garantizar la accesibilidad de sus espacios y plenos.
El sistema, que incluye cámaras inteligentes y la posibilidad de hacer zoom, cambiar el contraste e incluso bloquear el parpadeo para personas con epilepsia, permite a los estudiantes recibir todas las imágenes y audios de la clase. Un alumno de la Politécnica de Cartagena con problemas de visión y movilidad reducida, por ejemplo, puede acceder a toda la información en su ordenador, eligiendo entre diversas opciones visuales. Como bien señala Sánchez Káiser: “Ser diferente es un estigma. La tecnología les permite no llamar la atención, capturar la misma información que el resto”.
Un pequeño gesto, como colocar petos fosforitos a los compañeros de Vega durante el recreo, ilustra la importancia de la empatía y la colaboración. “Vega siempre estaba sola porque no veía a sus compañeros”, recuerda Sánchez Káiser. La solución, simple pero efectiva, le permitió integrarse y disfrutar de la infancia como cualquier otro niño.
La adquisición por Grupo Inforges no significa un cambio en la visión de Sánchez Káiser. El catedrático sigue siendo el “frontman” de BemyVega, impulsado por la convicción de que la tecnología puede ser una herramienta poderosa para construir una sociedad más inclusiva. En lugar de preguntarnos si estamos listos para este nuevo paradigma, la realidad es que el tiempo apremia. La tecnología ya está aquí, y BemyVega demuestra que la innovación, impulsada por el amor y el propósito, puede transformar vidas y romper barreras.
