Powell advierte: crisis en oriente medio podría encender la inflación
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha enfriado los optimismos sobre la estabilidad económica global tras una comparecencia en Harvard, donde admitió que la crisis entre EE. UU. e Irán plantea un riesgo real para la inflación y, por ende, para el crecimiento.
La fed observa con cautela el impacto del petróleo
En una clase magistral en la Universidad de Harvard, Powell esquivó las preguntas sobre su posible sucesor, pero no evitó abordar la preocupación latente: el impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los precios del petróleo y, consecuentemente, sobre la Economía estadounidense. Si bien reiteró que es pronto para evaluar las consecuencias, la advertencia subyacente es clara: la política monetaria de la Fed está preparada, pero no exenta de riesgos. La Reserva Federal, como Powell puntualizó, está monitoreando de cerca las expectativas de inflación, que han superado el objetivo del 2% durante cinco años consecutivos.
Lo que realmente preocupa a la Fed no son las consecuencias inmediatas, sino la posibilidad de que el aumento de los precios del petróleo reavive las presiones inflacionarias. Un escenario que afectaría directamente al bolsillo de los consumidores y frenaría el crecimiento económico, obligando a la Fed a tomar decisiones difíciles con respecto a los tipos de interés.
La subida de tipos, una herramienta tradicional para controlar la inflación, ha vuelto a estar en el radar de la Fed y el Banco Central Europeo (BCE). El Euríbor, el tipo de referencia para los préstamos en la eurozona, ha experimentado su mayor alza desde 2008, reflejando la creciente preocupación por la inflación en Europa. Pero la cautela de Powell sugiere que la Fed preferirá esperar a ver cómo evoluciona la situación antes de tomar medidas drásticas.

Riesgos crediticios: una corrección, no un colapso
Powell también abordó las inquietudes sobre la inestabilidad en el mercado de crédito privado. Su diagnóstico: se trata de una corrección, no de un evento sistémico de mayor alcance. La Fed, según declaró, está vigilando este mercado con atención, pero no percibe señales de un colapso inminente. Esta relativa calma contrasta con la volatilidad observada en las últimas semanas, donde la incertidumbre geopolítica ha añadido presión a los mercados financieros.
En un gesto que busca tranquilizar a la opinión pública, Powell elogió la independencia de la Fed y la capacidad de su personal para mantenerse fiel a sus misiones. Reconoció las dificultades que enfrentan los jóvenes en el mercado laboral, pero les animó a mantener el optimismo, una nota de esperanza en medio de un panorama económico incierto.
El discurso de Powell tuvo un impacto inmediato en los mercados. Los bonos del Tesoro extendieron su racha alcista, con rendimientos a dos y diez años cayendo alrededor de 10 puntos básicos. La caída, en gran medida, se produjo antes del discurso, indicando que los inversores ya anticipaban una postura más cautelosa por parte de la Fed ante la escalada de tensiones en Oriente Medio. Los precios al consumidor, ya de por sí elevados, podrían dispararse si el conflicto se prolonga, erosionando el poder adquisitivo de los hogares y complicando aún más la tarea de la Reserva Federal.
La guerra en Irán está reconfigurando la geopolítica energética, y las consecuencias económicas podrían ser profundas. Mientras los mercados se preparan para un nuevo ciclo de incertidumbre, la Fed se mantiene en vilo, lista para actuar si la inflación se descontrola. La incertidumbre es el nuevo combustible de los mercados, y la cautela de Powell es la banda sonora de estos tiempos turbulentos.
