Powell advierte: la tensión irán-ee.uu acecha la economía global

La Reserva Federal ha encendido las alarmas sobre el impacto potencial de la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, y el mercado de bonos ya se tambalea. Jerome Powell, presidente de la Fed, en una comparecencia en Harvard, ha reconocido la incertidumbre económica ante una crisis petrolera, pero ha insistido en que la política monetaria estadounidense está “en una buena posición” para afrontarla, aunque con cautela.

La inflación, un fantasma persistente

Powell ha esquivado preguntas sobre su posible sucesor, Kevin Warsh, pero ha reafirmado la independencia de la Fed, un pilar fundamental en tiempos de turbulencia. La advertencia más clara, sin embargo, reside en la persistencia de la inflación, que supera el objetivo del 2% desde hace cinco años. La Fed observa con lupa cómo un nuevo aumento en los precios del petróleo podría reactivar estas presiones, afectando directamente al consumo y, por tanto, al crecimiento.

La cifra habla por sí sola: el Euríbor, el tipo de referencia para los préstamos en la eurozona, ha registrado su mayor alza desde 2008, un claro indicativo de la creciente preocupación en Europa. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, ya había alertado sobre la posible influencia del conflicto en los precios. Pero hay un detalle que se escapa a los análisis superficiales: la volatilidad del mercado crediticio privado, que Powell describe como una “corrección”, aunque bajo escrutinio constante.

¿Subidas de tipos a la vista?

¿Subidas de tipos a la vista?

La política monetaria de la Fed se enfrenta a un delicado equilibrio. Si bien Powell se muestra optimista sobre la capacidad de la Economía para resistir, la posibilidad de que el conflicto en Oriente Medio se prolongue y eleve aún más los precios del petróleo obligaría a la Fed a reconsiderar sus planes. Las subidas de tipos, una herramienta que había permanecido inactiva durante meses, vuelven a entrar en el radar, no solo de la Fed, sino también del BCE.

El mercado ha reaccionado con rapidez: los bonos del Tesoro han extendido su racha alcista, con caídas de alrededor de 10 puntos básicos en los rendimientos a dos y diez años. Los inversores, cada vez más nerviosos, temen que un conflicto prolongado en Oriente Medio termine por desestabilizar la Economía global. La guerra de Irán, con sus imágenes impactantes de instalaciones energéticas bajo ataque, es un recordatorio brutal de la fragilidad del sistema.

Finalmente, Powell ha animado a los jóvenes estudiantes presentes en la audiencia a mantener el optimismo, reconociendo las dificultades del mercado laboral actual. Pero la advertencia implícita es clara: la Economía global se enfrenta a un nuevo desafío, y la prudencia es la mejor estrategia.