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Reino unido: ¿prepárate para pagar para entrar? la nueva eta ya es una realidad

Desde el 1 de enero, viajar al Reino Unido se ha vuelto más caro y burocrático. La Autorización Electrónica de Viaje (ETA), largamente anunciada, ya no es una promesa futura: es la llave de acceso para millones de visitantes, incluyendo a los españoles, que ahora deberán afrontar un desembolso adicional para cruzar sus fronteras. Un cambio que, si bien se justifica en nombre del control migratorio, plantea interrogantes sobre su impacto real en el turismo y la movilidad.

¿Qué es exactamente esta eta y por qué la necesito?

La ETA no es un visado, insisto en ello. Se trata de un permiso digital vinculado al pasaporte, destinado a agilizar el control fronterizo y reforzar la seguridad. Afecta a ciudadanos de países que hasta ahora disfrutaban de la exención de visado para estancias cortas –turismo, visitas familiares, negocios– de hasta seis meses. La medida, impulsada tras el Brexit, busca replicar el sistema que ya operan Estados Unidos y Australia, aunque con resultados aún inciertos.

Pero hay un detalle crucial: no garantiza la entrada. La ETA simplemente autoriza a embarcar en un vuelo o tomar un ferry con destino al Reino Unido; la decisión final sobre quién puede cruzar la frontera recae en el agente de inmigración al llegar. Este último, como siempre, evaluará la intención del viajero y su cumplimiento de los requisitos de entrada.

¿Cuánto cuesta y cómo solicitarla?

¿Cuánto cuesta y cómo solicitarla?

La solicitud se realiza online, a través de la aplicación UK ETA (disponible para Android e iOS) o en la web oficial del gobierno británico (GOV.UK). El proceso es relativamente sencillo: se requieren datos personales, información del pasaporte, una fotografía digital y respuestas a preguntas sobre antecedentes penales y viajes previos. La tasa actual es de 16 libras esterlinas (aproximadamente 18 euros), una cifra que, según el gobierno británico, está bajo revisión y podría ascender a 20 libras (unos 23 euros) en el futuro.

La autorización, una vez obtenida, es válida por dos años o hasta que expire el pasaporte, permitiendo múltiples viajes durante ese período. Lo que nadie cuenta es el tiempo de procesamiento: aunque la mayoría de las solicitudes se responden en minutos, se recomienda gestionarla con al menos tres días hábiles de antelación para evitar contratiempos.

Exenciones y excepciones: ¿quién puede respirar tranquilo?

Exenciones y excepciones: ¿quién puede respirar tranquilo?

No todos están obligados a solicitar la ETA. Los ciudadanos británicos e irlandeses, así como aquellos con doble nacionalidad que viajen con un pasaporte británico válido, están exentos. También lo están quienes transiten por aeropuertos como Heathrow o Manchester sin pasar por el control fronterizo. Además, la ETA no es necesaria para aquellos que puedan necesitar un visado Creative Worker para actividades remuneradas de corta duración.

Finalmente, es importante recordar que la ETA no permite casarse ni registrar una pareja civil en el Reino Unido; para ello, se requiere un visado específico. La medida, si bien se justifica como un refuerzo de la seguridad, plantea interrogantes sobre su impacto en el turismo y los viajes de negocios. La pregunta que queda en el aire es si el control adicional compensa la fricción añadida para los viajeros. La respuesta, probablemente, se encontrará en las próximas cifras del turismo británico.