Los flagships se desinflan: la ia ataca a los teléfonos 'premium'
El reinado de los flagships, como los conocíamos, está llegando a su fin. La estrategia de las grandes marcas –Samsung, Apple, Qualcomm– es clara: reservar las mejores tecnologías para los modelos más caros, dejando a los ‘premium’ de base con un rendimiento considerablemente inferior.
Un juego de prioridades: ufs 5.0 y el futuro de la velocidad
Mientras Samsung se prepara para incorporar el nuevo estándar de almacenamiento UFS 5.0 en sus Galaxy S27 Ultra y, rumores apuntan, en el S27 Pro, los modelos de rango medio –S27 y S27 Plus– se conformarán con UFS 4.1, o incluso UFS 4.0. La consecuencia es palpable: apps que tardan un segundo más en abrir, transferencias de archivos más lentas, y una experiencia general menos fluida.
No es solo una cuestión de estética. El precio de los chips y componentes de última generación ha disparado, obligando a las empresas a priorizar la rentabilidad. Al mantener las especificaciones más avanzadas para los dispositivos de mayor precio, se controla el coste base de los modelos de entrada, aunque esto implique una reducción en el rendimiento de los teléfonos menos costosos.

El auge de lo doble: chipsets duales para una mayor rentabilidad
La tendencia se extiende más allá de Samsung. Qualcomm, por ejemplo, está fabricando dos versiones de su próximo chipset de alto rendimiento, reservando el más potente para los smartphones ultra-premium. Esta práctica, que se prevé se extenderá a otras compañías, consolida la estrategia de maximizar las ganancias a costa del 'compromiso' tecnológico en los modelos de gama media.

El foldable, un catalizador inesperado
Paradójicamente, el auge del mercado de los smartphones plegables –con el iPhone Ultra y el Galaxy Z TriFold liderando la carga– está exacerbando esta situación. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 30% en este segmento en 2026, impulsado, en gran medida, por la llegada del primer iPhone plegable. Esto ha redefinido la percepción del valor, demostrando que los consumidores están dispuestos a pagar fortunas por un dispositivo que, aunque caro, ofrece una experiencia novedosa.
Más allá del precio: una nueva realidad flagship
Si bien las marcas insisten en que buscan mantener los precios base de los flagships, la realidad es que, con la expansión del mercado plegable, la demanda de dispositivos de alta gama está impulsando los precios hacia arriba. El iPhone 18, a pesar de los rumores de recortes en sus especificaciones, podría alcanzar las 2.000 dólares, y el sucesor del Galaxy Z TriFold promete superar los 2.900. La consecuencia es una nueva realidad: un mercado donde los 'flagships' más accesibles se desinflan, mientras que los modelos ultra-premium se consolidan como la opción preeminente.
En definitiva, la estrategia de las compañías parece encaminada a un futuro donde los smartphones más potentes y caros serán la norma, relegando a un segundo plano los modelos de gama media, dejando al consumidor con la amarga sensación de haber sido engañado. Y, mientras tanto, seguimos admirando los trifolds.
