Generación z: el scroll infinito y el desafío a la atención

La adolescencia digital ha moldeado a la Generación Z, catapultándola a una velocidad de consumo de información sin precedentes. Pero ¿a qué costo? Los expertos advierten de un cambio cognitivo generacional impulsado por el ‘scroll infinito’ y la constante búsqueda de estímulos.

La nueva normalidad: atención fragmentada

La nueva normalidad: atención fragmentada

Si bien se les acusa de hartazgo, la realidad es que la Generación Z ha crecido inmersa en la tecnología, desde smartphones hasta vídeos cortos como TikTok y Reels. Esta exposición temprana ha reconfigurado su cerebro, priorizando recompensas instantáneas y desechando la capacidad de concentración sostenida. Gloria Mark, investigadora de la Universidad de California, lo ilustra con cifras alarmantes: “En 2004, el tiempo de atención era de 2,5 minutos; hoy es de apenas 47 segundos.”

Este cambio no es una simple adaptación a la era digital; es una alteración en la forma en que los jóvenes procesan la información, favoreciendo la multitarea y una preferencia por la comunicación visual sobre el texto.

Estudios recientes, como el de la Universidad de Zhejiang, China, confirman esta tendencia. El ‘scroll infinito’, esa promesa de contenido nuevo y constante, se ha convertido en la norma, creando una dependencia similar a la que generan las adicciones.

Pero la controversia no reside solo en el consumo excesivo. Algunos investigadores, como la propia Mark, sugieren que el cerebro se está adaptando a esta nueva realidad, optimizando sus circuitos para procesar información de manera más eficiente en fragmentos. No se trata de una degeneración, sino de una evolución – aunque sea preocupante – hacia un modelo de atención más fragmentado, diseñado para la hiperconectividad.

La disparidad de opiniones entre los expertos es palpable. Mientras algunos pintan un futuro distópico de mentes dispersas, otros argumentan que esta nueva forma de comunicación exige nuevos comportamientos y nuevas habilidades. La verdad, como suele ocurrir, se encuentra en algún punto intermedio. Lo que sí es innegable es que algo está cambiando, y la velocidad de ese cambio es asombrosa. La Generación Z ya no lee; consume, y la forma en que consume está redefiniendo las reglas del juego cognitivo.

La pregunta no es si un retroceso cognitivo es inevitable, sino si esta ‘adaptación’ a los tiempos digitales nos conducirá a una sociedad donde la atención se reduce a un simple ‘like’ o un ‘scroll’ más.