Amazon desafía a walmart con supermercados robóticos a gran escala
Amazon está desplegando
una jugada audaz y potencialmente disruptiva en el mercado minorista: una red de tiendas de gran formato que combina la compra de alimentos con un centro de distribución automatizado, una apuesta que podría redefinir la experiencia de compra tradicional. El proyecto, bautizado internamente como 'Proyecto Kobe', revela una estrategia agresiva para recuperar terreno en el sector de comestibles, un territorio donde sus intentos previos han sido, en el mejor de los casos, irregulares.Un híbrido entre supermercado y almacén: la clave de la estrategia
A diferencia de sus intentos anteriores con tiendas 'Go' y 'Fresh', que cerraron sus puertas recientemente, las tiendas Kobe integran un centro de cumplimiento automatizado en la parte trasera del establecimiento, diseñado para gestionar tanto las compras en tienda como los pedidos de recogida y entrega. Esta integración, según documentos internos a los que ha tenido acceso Business Insider, busca optimizar la eficiencia operativa y reducir costos, aunque a costa de una inversión inicial considerable.
La ambición de Amazon es clara: replicar la escala de Walmart, pero con la agilidad y la automatización que caracterizan a la empresa. Se estima que cada tienda Kobe, con una superficie de alrededor de 20.000 metros cuadrados, albergará hasta 250.000 artículos, casi el doble que una tienda Walmart típica. Un número que habla de la intención de ofrecer una variedad de productos sin precedentes.
La IA como brújula: Más allá de la robótica, Amazon está apostando por la inteligencia artificial para determinar qué productos ofrecer en cada tienda, adaptándose a la demanda local y optimizando el espacio disponible. Un sistema interno, 'Frida', está siendo entrenado para generar recomendaciones, con el objetivo de reducir la planificación manual y escalar las decisiones a nivel de toda la red de tiendas.

Costos más altos, pero ¿mayor eficiencia?
Sin embargo, la automatización no está exenta de desafíos. Las proyecciones internas revelan que el cumplimiento de un pedido en una tienda Kobe es, de media, un 12% más caro que en la red de entrega rápida de Amazon. La gestión de los productos frescos, en particular, presenta un cuello de botella significativo, con costos estimados de casi 2 dólares por unidad debido a la necesidad de recogerlos del piso de ventas. Un detalle que subraya la complejidad de integrar la automatización con la logística de alimentos perecederos.
A pesar de estos costos adicionales, Amazon parece convencida de que el modelo Kobe tiene el potencial de transformar el comercio minorista. La compañía planea abrir docenas de tiendas, o incluso más, si los primeros pilotos resultan exitosos. Aunque la primera ubicación, en Orland Park, Illinois, no abrirá sus puertas hasta finales de 2027, la apuesta de Amazon por la automatización y la integración vertical es una declaración de intenciones: el futuro del supermercado es robótico, y Amazon quiere liderar la revolución.
La cuota de mercado de Amazon en el sector de comestibles de EEUU, que actualmente se sitúa en tan solo el 3%, frente al 21% de Walmart, indica que aún hay un largo camino por recorrer. Pero con una inversión de 33 millones de dólares en la primera tienda, Amazon está dispuesta a desafiar al gigante de Bentonville y redefinir la forma en que compramos alimentos.