Amazon y microsoft: la sed de datos amenaza con desangrar el ebro
El futuro tecnológico de Aragón podría estar a punto de convertirse en una pesadilla ambiental. En diez años, los centros de datos de Amazon Web Services (AWS) y, potencialmente, de Microsoft, planean sumir a la región en una crisis hídrica sin precedentes, desatando una feroz oposición local.
Un proyecto a toda máquina con un costo hídrico desorbitado
Las cifras, que AWS intenta minimizar, son alarmantes: se estima que los centros de datos, especialmente la infraestructura de Walqa en Huesca, consumirán 800.000 metros cúbicos de agua al año. Esto equivale a diez veces el consumo anual de la capital aragonesa, Zaragoza, y supera con creces el caudal medio del Ebro que atraviesa la ciudad, rolando los 600 metros cúbicos por segundo. La Confederación Hidrográfica del Ebro ya advierte que, si bien hay disponibilidad de recursos, la sostenibilidad a largo plazo es incierta, especialmente en un contexto de sequías persistentes en la región.
La realidad es que la infraestructura que se construirá en el parque tecnológico Walqa consumirá más que toda la capital aragonesa al año. Estamos ante una demanda que, según los cálculos, se traduciría en el equivalente al caudal del Ebro en una hora, un volumen que podría agravar drásticamente la situación actual. Y la amenaza no termina ahí: Microsoft ha expresado su intención de construir tres centros de datos adicionales, lo que elevaría el consumo energético y hídrico a niveles aún más preocupantes – 10.790 gigavatios hora (GWh) al año.
La empresa, lejos de admitir la magnitud del problema, argumenta que el consumo de agua es tan solo el 0,9% del caudal diario del Ebro en Zaragoza. Una justificación que, según fuentes cercanas a la empresa, se ofrece después de una intensa presión para evitar la escalada de las protestas. Según David Blázquez, responsable de políticas públicas para infraestructuras y energía de AWS, “hay mucho interés por venir a trabajar a Aragón”, aunque su afirmación sobre la transparencia en la información se ve empañada por la reciente decisión de facilitar cifras que, de otro modo, habrían generado mayor alarma.

La cortina de humo de la ‘oportunidad’
La administración aragonesa, en un intento por minimizar el impacto negativo, ha adoptado una postura ambivalente. Se ha facilitado la tramitación de permisos para acelerar el desarrollo del proyecto, pero sin abordar de manera efectiva la preocupación por la escasez de agua. La situación es tan delicada que la propia Confederación Hidrográfica del Ebro ha emitido un comunicado en el que se reconoce la disponibilidad de recursos, pero también se advierte sobre la necesidad de garantizar un suministro sostenible a largo plazo. La apuesta por la inversión tecnológica, por tanto, se enfrenta a un panorama sombrío, marcado por la sequía y la creciente presión sobre los recursos naturales.
La llegada de empresas como Amazon y Microsoft, si bien representa un impulso para el desarrollo económico de la región, podría poner en peligro su futuro. El caso de Amazon es solo el principio; la carrera por el dominio del cloud computing está generando una demanda insostenible de agua, poniendo en riesgo uno de los ecosistemas más vulnerables de España. La infraestructura de Blackstone en Calatorao, con un consumo de 4.975 GWh al año, y otros proyectos en marcha, suman un coste hídrico que supera con creces las capacidades de la región. El futuro de Aragón, lejos de ser una oportunidad, podría convertirse en una mera víctima de la sed de datos.