Anthropic: la locura del oro digital en silicon valley
La repentina euforia en torno a las acciones de Anthropic ha desatado una carrera frenética entre los inversores de Silicon Valley, transformando al fundador Jesse Leimgruber en el centro de una avalancha de ofertas que desafían toda lógica.
Un tsunami de capital en busca de anthropic
Todo comenzó con una insinuación en X por parte de Leimgruber sobre la posible venta de sus acciones. En cuestión de minutos, se convirtió en un imán para capital riesgo, desde propuestas de inversión directa hasta asociaciones con gigantes de la IA. Inversores, según sus propias palabras, “están dispuestos a transferir millones en efectivo en 48 horas”, enviando capturas de pantalla de sus cuentas bancarias y cartas de respaldo extravagantes.
La demanda, según declara Leimgruber, es “altísima”. “Todos los inversores de capital riesgo de Silicon Valley se están disputando la posibilidad de incluir a Anthropic en su cartera”. La reciente controversia con el Pentágono, y el posterior impulso a su asistente de programación, Claude Code, han exacerbado aún más esta fiebre.
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Ofertas que desafían la razón
La situación ha alcanzado cotas surrealistas. Un banquero, según fuentes cercanas, incluso ha ofrecido una finca de 4,8 millones de dólares en el condado de Marin, en un intento desesperado por convencer a los primeros empleados para que vendan una pequeña porción de sus acciones. La empresa, que aún no ha salido a bolsa, se encuentra en un mercado secundario donde las operaciones son complejas y las comisiones elevadas.
Bradley Horowitz, socio general de Wisdom Ventures, uno de los primeros inversores en Anthropic, describe la escena como “una locura”. “La gente está intentando todo tipo de artimañas”. Mientras Horowitz se abstiene de vender, el fundador de OpenHome, Jesse Leimgruber, ha decidido aprovechar la oportunidad y retirarse.
“En realidad, ya pensaba que estaba sobrevalorado entonces”, afirma Leimgruber. “Nadie podría haber predicho esto”. Con una ganancia del 5400% en tan solo dos años, ve un potencial de crecimiento limitado a partir de ahora, y no quiere concentrar su inversión en una única acción.
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El precio de la ambición: un mercado desequilibrado
Glen Anderson, director ejecutivo de Rainmaker Securities, destaca que “no hay vendedores”. “Hay un desequilibrio en el mercado”. La escasez de acciones legítimas ha creado una dinámica donde aquellos que las poseen son objeto de una intensa presión por parte de los inversores. “Recibimos ofertas a diario, desde las más ridículas hasta las más sublimes”, revela Horowitz. “La gente está intentando todo tipo de artimañas”.
La situación ha llegado a tal punto que Jesse Leimgruber ha implementado un sistema CRM para gestionar la avalancha de ofertas. En medio de este caos, se destaca una propuesta particularmente inusual: un gran fondo de capital riesgo ofreció convertirse en socio general a cambio de ceder sus acciones, una oferta que rechazó rápidamente, exigiendo una garantía absoluta que no pudo obtener. “Es una locura”, concluye Leimgruber.
Anthropic, por su parte, declina hacer comentarios.
