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Auriculares inalámbricos y radiación: la ciencia desmiente el mito del microondas

La inquietud se extiende: ¿estamos exponiendo nuestro cerebro a la radiación de un microondas con cada uso de auriculares Bluetooth? La idea, a primera vista, tiene sentido. Ambos dispositivos operan en la misma frecuencia, 2,4 GHz. Pero la realidad, como suele suceder, es mucho más compleja.

La potencia, no la frecuencia, es la clave

La potencia, no la frecuencia, es la clave

La ciencia nos ofrece una perspectiva clara: la potencia, y no la frecuencia, determina si una onda electromagnética puede interactuar de manera perjudicial con el cuerpo humano. Según Patricio Ochoa, experto en longevidad, es vital distinguir entre la velocidad de vibración de una onda y su fuerza. La frecuencia de 2,4 GHz, la que utilizan dispositivos como los Samsung Galaxy Buds 4 Pro y Galaxy Buds 4, solo indica la velocidad a la que oscila la onda: 2.400 millones de veces por segundo. Aunque comparten el mismo espectro electromagnético que los microondas, ahí terminan las similitudes.

Un microondas, con una potencia que oscila entre 700 y 1.200 vatios, genera calor agitando violentamente las moléculas de agua. Los auriculares Bluetooth, en cambio, emiten apenas unos milivatios. La tasa de Absorción Específica (SAR), que mide la energía absorbida por el tejido humano, es la métrica clave. Todos los dispositivos de comunicación deben cumplir con límites estrictos antes de comercializarse.

Los niveles de emisión de los auriculares Bluetooth son tan bajos que se sitúan cientos de veces por debajo de los umbrales de seguridad internacionales. De hecho, la cantidad de energía emitida por los auriculares al usarlos es menor que la que emite un teléfono móvil al realizar una llamada.

La Tecnología Bluetooth está diseñada para un corto alcance y un consumo mínimo de energía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revisado numerosos estudios sobre radiofrecuencias sin encontrar evidencia científica que vincule el uso de auriculares Bluetooth con daños neurológicos, alteraciones celulares o cáncer. La clasificación de