China despliega ejércitos de perros-robot armados con control remoto
El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China exhibió un sistema de perros-robot armados capaces de atacar en manada, controlado por un único soldado. La demostración, emitida por CCTV, revela una escalada en la autonomía militar que redefine la doctrina de combate urbano.
Un enjambre de acero y algoritmos
La presentación, transmitida durante el documental 'Unmanned Competition', mostró unidades coordinadas de perros-robot junto a drones Atlas, capaces de operar en conjunto con una mínima intervención humana. Los robots, equipados con lanzagranadas y ametralladoras, demostraron capacidad para limpiar zonas urbanas simuladas, complementados por drones de ataque y reconocimiento.
Lo distintivo de esta exhibición no es la novedad de los robots en sí, sino su carácter oficial. El EPL, a través de CCTV, presentó esta capacidad como una muestra deliberada de su progreso operativo, no como un experimento de laboratorio. China, así, envía un mensaje claro a sus adversarios y a la comunidad militar internacional.
El sistema permite que un solo soldado gestione la manada mediante comandos de voz, un guante táctico o un mando integrado en el rifle. Los perros-robot se comunican y coordinan movimientos de forma autónoma, sin necesidad de dirección individualizada. La confirmación humana se mantiene para la ejecución del ataque, aunque la identificación y el apuntado son realizados por el sistema.
La verdadera potencia reside en la integración con el enjambre de drones Atlas, capaz de desplegar hasta 96 unidades con roles diferenciados: reconocimiento, interferencia electrónica y ataque directo. Esta combinación tierra-aire amplía la cobertura y el alcance, superando las capacidades de plataformas individuales.
Además del sistema de perros-robot, el EPL presentó los láseres Guangjian, con versiones para neutralizar drones pequeños (modelo 11-E) y objetivos más resistentes (modelo 21-A). El conjunto configura un ecosistema de combate autónomo, optimizado para la defensa y la ofensiva.

Autonomía sin gps: una ventaja táctica
Un aspecto clave de la demostración es la capacidad de operar sin dependencia de GPS. En entornos de combate urbano o ante interferencia satelital, la navegación GPS se convierte en un punto débil. El EPL presenta un sistema con un avanzado procesamiento autónomo y fusión de sensores, que permite la orientación, coordinación y acción sin esta dependencia.
Esta autonomía representa una ventaja táctica significativa, especialmente en zonas donde la señal GPS está bloqueada o degradada. Muchos sistemas de drones militares actuales dependen del posicionamiento satelital. Eliminar esta dependencia implica un nivel de sofisticación en el procesamiento que el EPL afirma haber alcanzado.
La elección de CCTV como plataforma para la demostración subraya la intención del EPL de comunicar estratégicamente su desarrollo tecnológico militar, tanto a su propia ciudadanía como a otros actores globales. No se trata de una filtración, sino de una declaración de intenciones.
Empresas como Boston Dynamics o Ghost Robotics han desarrollado plataformas cuadrúpedas con aplicaciones militares. Sin embargo, ninguna ha mostrado públicamente un nivel de coordinación en manada tierra-aire con armamento activo comparable al presentado por el EPL. Si el sistema funciona como demuestra, establece un nuevo referente en la doctrina de combate autónomo urbano.
La cifra habla por sí sola: el sistema se integra con el barco de alta velocidad L30, capaz de alcanzar los 65 kilómetros por hora y operar con un radio de acción de 556 kilómetros, ampliando su alcance a entornos costeros y fluviales.
Una iniciativa de dos ONG ofrece $1.000 mensuales a quienes pierdan sus empleos por la automatización. La realidad, sin embargo, es que este avance tecnológico redefine la naturaleza de la guerra y, por consiguiente, la necesidad de redefinir la defensa.
El avance chino no solo representa una mejora tecnológica, sino también un cambio estratégico en la forma de concebir el combate. Un cambio que, con la rapidez de los algoritmos, podría sorprender a quienes aún se aferran a los viejos mapas.