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Clima en crisis: científica de la nasa renuncia por ataques políticos

Kate Marvel, una de las voces más respetadas en el estudio del clima, ha abandonado la NASA en una decisión que sacude a la comunidad científica. Su carta de renuncia, filtrada a Bloomberg, expone una creciente hostilidad hacia la ciencia por parte de la administración Trump y una situación insostenible para la investigación climática.

La ciencia bajo presión: un ambiente hostil en la nasa

La ciencia bajo presión: un ambiente hostil en la nasa

Marvel, autora de un influyente libro sobre la naturaleza humana y coautora de la Quinta Evaluación Nacional del Clima, no se calla: la ciencia misma está siendo atacada. La decisión de la NASA de cancelar el contrato de arrendamiento del Instituto Goddard, donde trabajaba Marvel, dejando a los investigadores en una precaria situación de alojamientos temporales, fue la gota que colmó el vaso. La pérdida de un espacio de trabajo estable, sumada a la incertidumbre generada por los intentos de recorte presupuestario por parte de la Casa Blanca, ha erosionado la confianza en la agencia y en su capacidad para proteger la investigación.

La ironía es palpable: el Instituto Goddard, con su ubicación privilegiada a pocos pasos de la Universidad de Columbia y sobre el icónico restaurante Tom’s (famoso por su aparición en Seinfeld), se convirtió en un símbolo de desestabilización. Mientras la NASA se prepara para el ambicioso programa Artemis, con un plan de inversión de 20.000 millones de dólares para establecer una base lunar permanente antes de 2030, la ciencia básica, como la que realizaba Marvel, se ve relegada.

La cancelación de la Sexta Evaluación Nacional del Clima por parte de la administración Trump, una iniciativa vital para comprender el cambio climático, es otro síntoma de esta deriva. Marvel, que se había dedicado a desentrañar la relación entre la actividad humana y el calentamiento global desde 2014, continúa creyendo en la misión de la NASA, pero su renuncia es una señal de alarma sobre el futuro de la investigación científica en Estados Unidos.

El regreso a la Luna, impulsado por una orden ejecutiva de Trump, parece acaparar la atención y los recursos, a expensas de la investigación fundamental que nos permite comprender los desafíos que enfrenta nuestro planeta. ¿Será este el camino a seguir: una apuesta por la exploración espacial a corto plazo mientras ignoramos la urgencia de abordar el cambio climático en la Tierra?