Digi se acerca a bolsa: una apuesta arriesgada en tiempos de incertidumbre
La operadora rumana DIGI, con más de 10,8 millones de clientes y una ambición desmedida por expandir su red, está a punto de saltar a la bolsa. Pero la cuenta atrás se produce en un contexto geopolítico volátil y con un mercado bursátil en clara turbulencia, lo que convierte su salida a bolsa en un movimiento de alto riesgo.

Un crecimiento agresivo, un problema de lealtad
DIGI ha consolidado su posición en el mercado español, liderando en captación de clientes por portabilidad y, a pesar de un ‘churn’ preocupante – un 15,8% de abandono mensual, superior al 3% registrado en 2024 – sigue recortando distancia con los gigantes como Telefónica, Vodafone y MasOrange. La compañía, dirigida por Serghei Bulgac, aporta un 42% de sus ingresos al mercado español y un 30% de su EBITDA, demostrando un potencial significativo.
Pero la estrategia de precios agresiva de la operadora tiene su precio: la fidelización de los usuarios es un desafío clave. Un analista del sector, consultado por El Confidencial, lo pone en evidencia: «De una compañía en crecimiento, con una política de precios tan agresiva, esperaría una tasa de rotación más baja». Su comentario es contundente: «Al final, a estas tasas, cada seis años prácticamente rota toda tu base de clientes».
La situación se complica con el recienteconflicto en Oriente Medio, que ha provocado un apagón de Internet de más de 1.000 horas en Irán, el segundo mayor apagón de la historia. Este escenario ha generado una volatilidad en el mercado, afectando negativamente el valor de empresas como Puig (-28%), HBX Group (-41%) o Inmocemento (-11%). El Ibex 35, por su parte, se ha revalorizado un 70% en las últimas semanas.
Si DIGI logra una valoración entre 2.000 y 2.400 millones de euros, su estreno bursátil en 2026 podría marcar un antes y un después. Sin embargo, el valor final podría verse afectado por la inestabilidad geopolítica actual. La guerra de Irán ha demostrado que el mercado es propenso a fluctuaciones, y la decisión de los inversores se basará en la seguridad y la estabilidad de la operación.
La amenaza de LIDL, con su propia red de cobertura y una creciente base de clientes, añade presión a DIGI. La operadora rumana no puede permitirse errores; la decisión de seguir adelante con la salida a bolsa dependerá de una valoración precisa y de la capacidad de demostrar un modelo de negocio robusto y sostenible. La batalla por el mercado español se intensifica, y DIGI se enfrenta a una encrucijada crucial.
