Digi se alza como cuarta: ¿sostenible su meteórico ascenso?
La guerra de las tarifas low cost ha encontrado a un vencedor claro: DIGI. La operadora rumana ha irrumpido con fuerza en el mercado español, superando los 10,8 millones de clientes y consolidándose en la cuarta posición, pisándole los talones a Vodafone. Pero, ¿será este crecimiento sostenible a largo plazo, o estamos ante una burbuja?

Movistar recupera terreno tras un año de pérdidas
Mientras DIGI se abre paso, Telefónica, impulsada por una estrategia renovada, ha logrado un primer trimestre notable. La compañía ha sumado 57.000 líneas móviles netas gracias a las portabilidades, duplicando los resultados del año anterior. Un respiro para una empresa que, recordemos, arrastraba pérdidas de 17.000 clientes en el mismo periodo de 2025. La recuperación en el segmento de internet, con una ganancia de 1.600 líneas, también contribuye a este panorama positivo.
Pero la realidad es que la estrategia de DIGI, basada en precios agresivos y una oferta simplificada, ha funcionado a la perfección para captar clientes descontentos con las tarifas tradicionales. La cifra habla por sí sola: 200.000 portabilidades netas en móviles entre enero y febrero, aunque con una ralentización del 13% respecto al año anterior. No es casualidad que DIGI haya robado 26.000 líneas móviles netas a sus competidores, demostrando una capacidad de atracción innegable.
Lo que nadie cuenta es la contrapartida: la fuga de clientes. DIGI, a pesar de su crecimiento, se enfrenta a un problema de retención que amenaza su futuro. Muchos usuarios, atraídos inicialmente por el precio, terminan migrando a otras tarifas a los pocos meses. Una debilidad que, paradójicamente, le permite seguir creciendo, aprovechando la inercia y la incertidumbre de sus rivales.
Vodafone, por su parte, se hunde en una espiral descendente, perdiendo 94.000 líneas móviles en el primer trimestre, más del doble que el año pasado. MasOrange tampoco escapa a la crisis, con una pérdida de 170.000 líneas móviles. La portabilidad fija, sin embargo, muestra un ligero repunte, con 62.000 líneas, aunque aún lejos de los niveles pre-DIGI.
DIGI ha sabido capitalizar un momento de debilidad en el mercado, convirtiéndose en la tercera operadora más grande de España. Pero su futuro dependerá de su capacidad para retener a sus clientes y ofrecer un servicio que justifique su elección a largo plazo. La guerra está lejos de terminar, y el próximo capítulo podría revelar si el ascenso meteórico de DIGI es una victoria definitiva o solo un espejismo.
