Escapade: la nasa rastrea el desgarro de marte por el viento solar
¿Por qué Marte pasó de ser un mundo potencialmente habitable a un desierto helado? La misión ESCAPADE de la NASA busca respuestas a esta pregunta fundamental, con instrumentos diseñados para desentrañar el misterio del viento solar y su impacto en la atmósfera del planeta rojo.

Dos orbitadores coordinados revelarán secretos atmosféricos
Desde el 25 de febrero, ESCAPADE ha puesto en funcionamiento sus instrumentos, una misión que implica dos naves espaciales gemelas orbitando Marte. Esta configuración sin precedentes permitirá a los científicos analizar los cambios en la magnetósfera marciana y los procesos que impulsan la pérdida de atmósfera en tiempo real. La misión, lanzada el 13 de noviembre de 2025, representa un avance significativo en la exploración del planeta y en la preparación para futuras misiones tripuladas.
El viento solar, un flujo constante de partículas cargadas emitidas por el Sol, ha sido el principal culpable de la transformación marciana. A lo largo de miles de millones de años, este viento ha despojado a Marte de gran parte de su atmósfera, provocando un enfriamiento drástico y la evaporación de los océanos primitivos. La misión ESCAPADE busca entender la interacción precisa entre el Sol y el campo magnético marciano, un proceso que ha moldeado el destino del planeta.
“Tener dos naves espaciales nos permite comprender mejor la relación causa-efecto entre el viento solar y el campo magnético marciano”, explica Michele Cash, científica del programa ESCAPADE. La clave reside en la capacidad de las dos naves para observar el planeta desde diferentes perspectivas simultáneamente. Una vez en órbita, las naves se sucederán en la misma trayectoria, pasando sobre las mismas áreas en distintos momentos para captar los cambios en escalas de tiempo tan cortas como dos minutos. Esta capacidad de observación en tiempo real es revolucionaria.
Después de seis meses, las naves cambiarán a órbitas diferentes: una se alejará de Marte y la otra se acercará. Esta nueva configuración, que durará cinco meses, permitirá un estudio simultáneo del viento solar y la magnetósfera marciana. Los datos recopilados durante este período serán esenciales para desarrollar protocolos de meteorología espacial para proteger a los futuros exploradores humanos.
Rob Lillis, investigador principal de la misión de la Universidad de California en Berkeley, enfatiza la importancia de esta perspectiva estéreo. “Cuando las dos naves recorren esas regiones en rápida sucesión, podemos monitorear cómo varían en escalas de tiempo de tan solo dos minutos”, señala Lillis. Esta capacidad de medir los cambios en tiempo real abre nuevas posibilidades para la investigación de la atmósfera marciana.
La misión ESCAPADE no solo busca comprender el pasado de Marte, sino también asegurar el futuro de la exploración espacial. Los datos recopilados serán fundamentales para proteger a los astronautas de las condiciones hostiles del planeta rojo. Además de los datos científicos, la misión contribuirá al desarrollo de modelos predictivos de meteorología espacial, vitales para garantizar la seguridad de futuras misiones tripuladas.
Joe Westlake, director de la División de Heliofísica de la NASA, subraya que ESCAPADE se une a una red de misiones de heliofísica distribuidas por el sistema solar, convirtiéndose en una estación meteorológica más para proteger a los humanos y la Tecnología en el espacio. La misión representa un paso audaz hacia una comprensión más profunda de nuestro vecindario cósmico y un paso esencial para la expansión de la humanidad más allá de la Tierra.
La cifra habla por sí sola: se estima que Marte perdió hasta el 95% de su atmósfera debido a la erosión causada por el viento solar. Entender este proceso no es solo un ejercicio académico, es una cuestión de supervivencia para aquellos que aspiran a establecer una presencia humana permanente en el planeta rojo.
La atmósfera marciana, antaño rica y densa, es ahora un susurro. ESCAPADE busca recuperar esa voz, para entender cómo un mundo potencialmente habitable se convirtió en el desierto que conocemos hoy. Y quizás, así, allanar el camino para un futuro diferente.