Fsb alerta: la ia podría desestabilizar el sistema financiero global
El Consejo de estabilidad Financiera (FSB), el ‘pepito grillo’ del sistema financiero internacional, ha lanzado una advertencia contundente: la voraz expansión de la inteligencia artificial (IA) podría ser la gota que colme el vaso para un sistema crediticio ya sobrecargado y excesivamente concentrado.
Un billete de 2.9 trillones y la deuda oculta
El informe del FSB, respaldado por estimaciones de Morgan Stanley y McKinsey, revela que la inversión en infraestructuras de IA alcanzará los 2,9 billones de dólares entre 2025 y 2028, de los cuales 1,5 billones se financiarán con capital externo, incluyendo 800.000 millones procedentes del crédito privado. Esta cifra, que asciende a 5,2 billones para 2030, es, en esencia, una bomba de relojería.
Lo que realmente preocupa al regulador no es el volumen total de capital, sino su origen y la forma en que se está utilizando: una red de deuda privada, ilíquida y altamente concentrada en unos pocos proyectos. El FSB detecta una aceleración alarmante: en solo 12 meses, el peso de la IA dentro de las carteras de crédito privado se ha duplicado, pasando del 17% al 34% en 2025.

Gigantes tecnológicos y centros de datos: la fórmula peligrosa
El informe apunta a los “cuatro gigantes” – Amazon, Microsoft, Meta y Google – como los principales impulsores de esta dinámica. Estos conglomerados tecnológicos están invirtiendo masivamente en centros de datos, financiando su expansión con préstamos apalancados que les permiten ampliar su capacidad sin verse directamente afectados por la deuda. Un modelo que, según el FSB, “no se ha puesto a prueba en una recesión económica prolongada”.

Tres señales de alarma: ¿un futuro inestable?
El organismo señala tres detonantes principales que podrían precipitar una crisis: cuellos de botella energéticos que paralicen los proyectos de IA, sobrecapacidad en la oferta de centros de datos, o un deterioro macroeconómico general que erosione el valor de las inversiones. El Banco de Inglaterra ya había estudiado en octubre de 2025 las posibles consecuencias de una caída de las valoraciones vinculadas a la IA.
La especialización en tecnología y su exposición a escenarios de “pinchazo o disrupción de la IA” genera preocupación. El sector del software, con sus propias tensiones, sirve como un presagio de lo que podría suceder. Las valoraciones de los activos vinculados a la IA han aumentado rápidamente, y una corrección brusca podría generar pérdidas crediticias considerables para los inversores. La opacidad de esta deuda privada, con sus valoraciones menos frecuentes y sujetas a discrecionalidad, amplifica la incertidumbre.
La deuda oculta de las grandes tecnologías
La estructura de financiación con crédito ofrece a las grandes tecnológicas una ventaja estratégica: les permite expandir su infraestructura sin cargar deuda directamente en sus balances, facilitando el acceso a infraestructuras críticas “sin impactar significativamente sus balances”, mientras los inversores obtienen rentabilidades superiores. Pero esta aparente estabilidad esconde una fragilidad latente.
En definitiva, el FSB advierte que el sistema financiero global está financiando la expansión de la IA con una red de deuda privada opaca y concentrada, una apuesta arriesgada que podría tener consecuencias devastadoras si las expectativas sobre la IA se desvanecen. El horizonte financiero se presenta, por tanto, con un riesgo que no se puede ignorar: el crédito privado, financiar la fiebre de la IA, se encuentra en una encrucijada.