Guerra irán-eeuu: el petróleo se dispara y ahoga a europa
El crudo Brent ha escalado a niveles estratosféricos, superando los 119 dólares el barril, en una reacción visceral a los recientes ataques entre Irán y Estados Unidos. El shock, que eclipsa incluso la invasión de Kuwait en 1990, amenaza con desestabilizar la economía global y sumir a Europa en una crisis energética de proporciones desconocidas.
La parálisis del estrecho de ormuz
El epicentro de la tormenta es el Estrecho de Ormuz, vital arteria para el transporte de hidrocarburos. Su tráfico, que representaba hasta el 30% de la capacidad exportadora mundial, se ha visto prácticamente interrumpido. Esta congestión, unida a la creciente demanda de crudo ruso por parte de Europa – impulsada por el levantamiento de algunas sanciones y sus rutas más seguras – ha provocado un encarecimiento desorbitado del Urals, con subidas que superan el 75%.

Europa, la más perjudicada
Mientras Estados Unidos, como exportador neto de energía, se beneficia de este nuevo escenario, Europa se enfrenta a un invierno económico. El gas natural, en particular, ha sufrido un golpe devastador. El índice TTF holandés, referencia para el mercado europeo, se disparó más de un 100% en marzo, aunque una terminal de GNL en EEUU ha aliviado parcialmente la presión. La dependencia energética de Alemania e Italia, al igual que la de España, se revela ahora como una vulnerabilidad crítica.

El oro, una decepción
En un contexto bélico, el oro suele actuar como refugio seguro. Pero la historia de marzo ha sido diferente. El 'metal precioso' ha sufrido una caída abrupta, borrando casi 1.500 dólares de su valor en algunos momentos, una debacle sin precedentes en medio siglo. La fortaleza del dólar, que se ha consolidado como el verdadero refugio en esta crisis energética, y el aumento de los tipos de interés han contribuido a esta sangría.
El euríbor se dispara
La incertidumbre energética ha provocado una escalada vertical del Euríbor a 12 meses, la referencia de las hipotecas variables. Desde el 2,2% a principios de mes, ha alcanzado el 3%, reflejo de las expectativas de tipos de interés más altos y la creciente inflación. Los inversores en criptoactivos también han sentido el golpe, aunque Wall Street, en general, ha logrado mitigar las pérdidas gracias a un rally en la última sesión.
El Ibex 35 no ha sido una excepción, acumulando una pérdida del 7,7% en marzo, su peor registro desde 2022. La economía española, como la de muchos otros países europeos, se enfrenta a un futuro incierto, marcado por la volatilidad de los precios de la energía y la presión sobre el poder adquisitivo. La geopolítica, una vez más, dicta los términos de la economía global, y las consecuencias serán palpables en el bolsillo de cada ciudadano.