Guerra silenciosa: openai, google y anthropic unen fuerzas contra china en la ia
La carrera armamentística en inteligencia artificial ha tomado un giro inesperado: sus principales contendientes en Estados Unidos han decidido, por primera vez, colaborar para frenar el avance de China. La práctica, que implica compartir información sobre técnicas de extracción de datos de modelos de IA, ha generado alarma en Silicon Valley y en Washington, donde se teme un impacto económico multimillonario y riesgos para la seguridad nacional.
La destilación adversaria: el nuevo campo de batalla
El origen del conflicto reside en la llamada “destilación adversaria”, una técnica que permite a terceros, particularmente en China, replicar los modelos de IA de vanguardia desarrollados por empresas como OpenAI, Google y Anthropic. Esto se logra mediante el análisis y la extracción de resultados de los modelos originales para crear versiones más económicas y, potencialmente, menos seguras. La cifra habla por sí sola: funcionarios estadounidenses estiman que esta práctica le cuesta a las empresas de Silicon Valley miles de millones de dólares en ganancias anuales.
DeepSeek, una startup china que irrumpió en el mercado a principios de 2025 con su modelo R1, ha sido identificada como un actor clave en esta problemática. Según OpenAI, la empresa habría empleado tácticas sofisticadas para extraer datos de sus modelos, a pesar de los esfuerzos por prevenir el uso indebido. La situación es tan grave que incluso ha llamado la atención de la administración Trump, que contempla la creación de un centro de análisis e intercambio de información para contrarrestar esta amenaza.

Un foro inusual: el frontier model forum como puente
La respuesta de las empresas estadounidenses ha sido inusual: la creación del Frontier Model Forum, una organización sin ánimo de lucro fundada en 2023 por OpenAI, Anthropic, Google y Microsoft. Este foro se ha convertido en la plataforma para compartir información sobre intentos de destilación adversaria, simulando, de alguna manera, las prácticas habituales en el sector de la ciberseguridad, donde las empresas intercambian datos sobre ataques.
Pero hay un detalle crucial: las directrices antimonopolio actuales complican el intercambio de información, generando incertidumbre sobre qué se puede compartir libremente. La necesidad de mayor claridad por parte del gobierno estadounidense es evidente, especialmente ante la proliferación de modelos de código abierto altamente capaces en China y la posible actualización del modelo DeepSeek, que podría acentuar aún más la brecha.
La amenaza, sin embargo, va más allá de la competencia económica. Los modelos de IA destilados a menudo carecen de las medidas de seguridad implementadas en los modelos originales, lo que abre la puerta a su uso malicioso, incluso para el desarrollo de patógenos letales. Anthropic, por ejemplo, bloqueó el acceso a su modelo Claude a empresas chinas y ha identificado a varios laboratorios que intentan extraer sus capacidades de forma ilícita.
Google, por su parte, ha detectado un aumento en los intentos de extracción de modelos, aunque aún no hay pruebas concluyentes sobre el alcance de la dependencia de la innovación china en la destilación. Lo que sí es cierto es que la industria está en alerta máxima, consciente de que esta guerra silenciosa podría redefinir el futuro de la inteligencia artificial.
La colaboración entre las empresas de IA estadounidenses es un primer paso, pero la verdadera batalla por el control de la IA apenas comienza. La destilación adversaria es solo la punta del iceberg de un conflicto tecnológico que podría tener consecuencias impredecibles.
