Intel: de la crisis a la cuadriplicación – trump, nvidia y el resurgir de la ia

El rumor de que Intel estaba a punto de sucumbir, de ser víctima de las turbulentas aguas del mercado, se convirtió en realidad en agosto de 2025. Un año antes, la compañía era objeto de interrogatorios sobre su supervivencia, y hoy, se debate sobre su velocidad de producción y suministro.

Un rescate inesperado

El 23 de agosto, el Gobierno de Estados Unidos se lanzó a una operación audaz: una participación cercana al 10% del capital, una inyección de 8.900 millones de dólares a 20 dólares por acción. Un movimiento que, en su momento, despertó sospechas y críticas, alimentadas por las amenazas de Donald Trump contra el entonces consejero delegado, Lip-Bu Tan.

Pero la necesidad de reestructurar y rescatar a la empresa, ante la creciente demanda de ordenadores potentes para la implementación de la inteligencia artificial agéntica, obligó a que Trump cambiara de opinión. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el respaldo de la Casa Blanca, un giro sorprendente que permitió la intervención de Nvidia y Softbank, dos actores clave que ya habían apostado por Intel con un precio ligeramente superior.

Una recuperación meteórica

Una recuperación meteórica

En tan solo ocho meses, la cotización de Intel ha experimentado un ascenso vertiginoso, superando el 300%. Desde un mínimo en agosto de 2025, la empresa ha escalado con una determinación palpable, impulsada por la creciente demanda de chips para la IA y la apuesta decidida de sus inversores. Hoy, la valoración de Intel se sitúa en más de 300.000 millones de dólares, superando en más de 300.000 millones lo registrado hace apenas unos meses.

El viernes, la acción se disparó un 22%, llegando a superar los 82 dólares por acción, un máximo histórico que eclipsa las cotizaciones alcanzadas en el año 2000. Un hito que refleja no solo el resurgir de las cenizas, sino también la credibilidad renovada de Lip-Bu Tan, quien prometió convertir a Intel en la “columna vertebral” de la revolución de la IA.

Los resultados trimestrales, plagados de pérdidas extraordinarias, han sido eclipsados por la euforia del mercado. Los inversores, aparentemente, han apostado por la visión de Tan, quien anticipa un futuro en el que los ordenadores locales serán el epicentro de la inteligencia artificial, desplazando la dependencia de la nube. La cifra habla por sí sola: una subida que podría cuadruplicar la cotización si la preapertura de Wall Street confirma la tendencia actual.