La ia nos roba el futuro: ssds de 2009 y la crisis de la memoria
La promesa de una era dorada impulsada por la inteligencia artificial se está desmoronando. En lugar de un florecimiento tecnológico, la realidad es despidos masivos, un aumento vertiginoso de los precios y un retroceso en el hardware que nos permite disfrutarlo.
El regreso de lo obsoleto
Los precios de los SSD M.2 han explotado, dejando a los consumidores sin stock y obligando a Sandisk a recurrir a soluciones del pasado: dos nuevos modelos de SSD SATA, con velocidades que recuerdan a 2009. Un eco de la obsolescencia programada, ¿no le parece?
Pero no es solo el almacenamiento. La memoria RAM también sufre un drama similar. Ante la voracidad de los centros de datos impulsados por IA, las compañías se han apropiado de la mayor parte de la memoria disponible, dejando al resto de los mortales un puñado de piezas a precios astronómicos. La demanda ha disparado los costes hasta un 500%, dificultando el acceso a componentes esenciales.
Y la sorpresa final: SSD Samsung 990 Pro falsificados circulando por el mercado europeo. Una auténtica pesadilla para aquellos que buscan rendimiento y fiabilidad. Una advertencia: la calidad se paga, y a veces, con el riesgo de comprar un fraude.

La ia, una máquina de desabastecimiento
La causa subyacente es brutalmente simple: las empresas de IA, hambrientas de recursos, han monopolizado el suministro de memoria RAM y SSD, dejando a los consumidores con un puñado de opciones limitadas y carísimas. La lógica es fría y despiadada: la IA necesita músculo, y el resto de nosotros pagamos el precio.
La velocidad de los SSD modernos, con PCIe-4 y PCIe-5 que alcanzan los 6.000-7.000 y hasta 10.000 MB/s, se queda en un mero recuerdo. Los SSD SATA, con sus 500 MB/s, son un compromiso aceptable solo para tareas básicas, incapaces de soportar los exigentes requerimientos de los videojuegos actuales o el procesamiento de vídeo 4K. Además, su formato de 2,5 pulgadas y la necesidad de un cable SATA añaden complejidad y limitaciones a los sistemas existentes.
Sandisk responde con dos nuevos SSD SATA: el 320 ofrece velocidades secuenciales de hasta 545 MB/s, mientras que el 520 alcanza 560 MB/s en lectura y 545 MB/s en escritura. Con un ciclo de vida útil de 1.000 TBW, podrían ser una solución viable en ciertos contextos, pero a un precio que aún no se conoce. La esperanza, si es que la hay, reside en que el precio sea lo suficientemente atractivo.
En definitiva, la crisis de la memoria y el almacenamiento es un síntoma de una realidad preocupante: la IA no nos ofrece un futuro esplendoroso, sino una carrera hacia la exclusión tecnológica. Sandisk, con sus nuevos SSD SATA, nos recuerda que, a veces, la innovación se traduce en un regreso a las entrañas del pasado.
