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La ia se vuelve austera: el fin del 'tokenmaxxing' llega a las empresas

La fiebre del gasto descontrolado en inteligencia artificial ha terminado abruptamente. Marty Kausas, CEO de Pylon, se ha visto obligado a tomar medidas drásticas: limitar el acceso a tokens para empleados que no son ingenieros, ante una factura de 1,4 millones de dólares que amenazaba la viabilidad de su empresa. Esta decisión, que se suma a otras similares en Coinbase, Walmart y Amazon, marca un punto de inflexión en la industria, donde hasta hace unos meses la apuesta por la IA se consideraba una inversión ilimitada.

El tokenmaxxing: un espejismo de productividad

Hace apenas unos meses, las empresas competían por atraer talento en IA ofreciendo generosos presupuestos de tokens, incentivando incluso a los ingenieros a consumir recursos sin restricciones. La palabra 'tokens' inundó las presentaciones a inversores, con un aumento del 129% en las llamadas de resultados del segundo trimestre de 2026. Sin embargo, la realidad ha demostrado que este 'tokenmaxxing' no siempre se traducía en resultados tangibles, y el coste se ha disparado hasta niveles insostenibles. Sam Altman, CEO de OpenAI, se ha sorprendido de la velocidad con la que la conversación ha cambiado, reconociendo que los gastos de IA se han convertido en un “problema enorme”, especialmente tras la inversión de 34.000 millones de dólares el año pasado.

Pero la restricción no afecta solo a los directivos y los departamentos financieros. Para los ingenieros, la defensa de la capacidad de cómputo necesaria se ha convertido en una batalla diaria, a menudo comparada con un concurso de inversión al estilo Shark Tank. Incluso los equipos de contratación están empezando a incluir la asignación de tokens en las ofertas de empleo, un reflejo de la creciente importancia de este recurso.

Max Kan, analista de tokenomics en SemiAnalysis, inicialmente optimista sobre el impacto de los presupuestos generosos, ahora advierte sobre la confusión y el enfado que generarán estos recortes entre los ingenieros. Contrariamente a la tendencia, Pega, una empresa de software empresarial, nunca se sumó al 'tokenmaxxing', y su director financiero, Ken Stillwell, tildó la estrategia de “narrativa increíblemente interesada” por parte de las compañías de IA.

¿Un nuevo sistema de castas corporativas?

¿Un nuevo sistema de castas corporativas?

La escasez de tokens podría intensificar la rivalidad interna y crear un sistema de castas, donde solo unos pocos privilegiados tendrán acceso a los modelos más avanzados. Brock Simon, de Native, recuerda cómo algunas empresas que restringieron el acceso a herramientas perjudicaron la carrera de sus empleados. Russ Fradin, fundador de Larridin, es contundente: “Por supuesto que limitarán quién puede usar estas herramientas. No es ni una pregunta”. La analogía con volar en jet privado en un viaje de empresa es elocuente: un lujo reservado para unos pocos.

Mientras que algunas empresas repensan su plantilla, reduciendo el número de empleados gracias a la eficiencia de la IA (MindFort, por ejemplo, ha reducido su necesidad de personal en un 75%), el gasto total en IA sigue creciendo. Según el Índice de IA de Ramp, las empresas de Tecnología y medios gastaron una media de 66,29 dólares por empleado en mayo. La cuestión ya no es si los tokens son necesarios, sino quién los recibe y cómo se utilizan. El futuro de la IA en las empresas se define, paradójicamente, por la austeridad.