La ue asfixia a vk y a la maquinaria de vigilancia rusa
Los Veintisiete han impuesto sanciones sin precedentes a cuatro personas y cinco entidades vinculadas a la represión digital en Rusia, un movimiento que expone la brutalidad del régimen de Putin y su dependencia de la tecnología para silenciar a la disidencia.
Vk, el ecosistema de la censura en moscú
La decisión, tomada tras la muerte de Alexei Navalni, se centra en la red social VKontakte, y su filial Communication Platform, VK Max. Esta aplicación, preinstalada en prácticamente todos los dispositivos móviles vendidos en Rusia, se ha convertido en una herramienta clave para el FSB –el servicio de seguridad ruso– para vigilar y reprimir a los usuarios que critican la invasión de Ucrania.
Pero la presión no se limita a VK. La Unión Europea también ha sancionado a empresas como Citadel, VAS Experts y Norsi-Trans, fabricantes de hardware y software vitales para el funcionamiento del Sistema de Medidas Operativas de Investigación (SORM), ese monstruo digital que permite a las autoridades rusas controlar las comunicaciones en internet y la telefonía. La lista ya suma un total de 98 personas y siete entidades.

Centros de control de la información
Las personas sancionadas ocupan puestos directivos en estas compañías, lo que implica una responsabilidad directa en el apoyo a abusos contra los derechos humanos y en la represión de la sociedad civil. Es una declaración contundente de la UE: no tolerará que se utilice la tecnología para silenciar las voces de la oposición. La congelación de activos y la prohibición de tránsito y entrada en territorio comunitario son medidas severas, pero necesarias para presionar a un régimen que ha demostrado su disposición a violar sistemáticamente los derechos fundamentales.
La medida, que entró en vigor tras la muerte de Navalni, es un mensaje claro: la libertad de expresión y el acceso a la información no son negociables. La UE ha elevado la apuesta, demostrando que la lucha contra la represión digital es una prioridad. Y lo hace con una determinación que, a menudo, se echa en falta en otros ámbitos de la política internacional.
