La Universidad Pontificia de Comillas lanza el primer máster en Filosofía de la Inteligencia Artificial
En un panorama dominado por la codicia, influencia, datos y energía, la Universidad Pontificia de Comillas presenta este año su primer máster en Filosofía de la Inteligencia Artificial. Dirigido por Cristina Sanjuan, este programa de un año se imparte en Madrid los jueves, viernes y sábados y se enfoca en dotar a los estudiantes con suficientes conocimientos técnicos para formular preguntas críticas sobre la IA, conectadas a debates filosóficos como el conocimiento, la verdad, la creatividad, la autoría y la delegación.

La Universidad Pontificia de Comillas lanza el primer máster en Filosofía de la
Sanjuan, que también es directiva en la empresa británica Arup, alerta sobre cómo algunas de las grandes tecnológicas ya actúan como "superpoderes" que operan por encima de los Estados, gracias a que las personas regalan su información a estas empresas. "Es más distópico de lo que parece", afirma.
El máster busca formar mentes que no se limiten a poner "palabras bonitas" a decisiones tomadas, sino que cuestionen y impacten en ellas, reflexionando sobre la ética y el tipo de sociedad que se está propiciando. Aunque se dirige tanto a recién licenciados como a profesionales en activo, Sanjuan advierte de un desfase entre el desarrollo comercial de la IA y la velocidad a la que los humanos pueden comprender lo que está sucediendo. "La gran revolución actual se basa en una IA que nace en ciertos sitios y está disponible a través de suscripción, pero la sociedad necesita una decantación, unos ciclos de entendimiento que aquí no se cumplen", sostiene.
En este contexto, figuras como Dario Amodei, de la empresa Anthropic, sugieren frenar el avance de la IA y darle coherencia al sector con regulación, garantías y filosofía. Sin embargo, Sanjuan considera que estas figuras deben tratarse como testigos privilegiados, pero no como definidores de los términos del debate, ya que las empresas que venden IA no pueden establecer los parámetros éticos.
La filósofa destaca que la IA ha mutado el modo en que se navega en internet y, paulatinamente, aspectos más difusos como la autoridad. "Con la apariencia de esas respuestas rápidas, eficaces y bien escritas, surge la idea de una autoridad algorítmica. Si utilizas la IA cuando tienes ciertas competencias, sales reforzado; sin embargo, si delegas cada vez más y supervisas cada vez menos, pierdes poco a poco lo que te hace despuntar. Puede ocurrir que los humanos nos quedemos fuera de la comprensión de lo que está sucediendo", reflexiona.