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Nasa rediseña su ambición lunar: ¿adiós a gateway, hola a bases permanentes?

La NASA ha dado un vuelco a sus planes lunares, inyectando 20.000 millones de dólares en una estrategia que prioriza la presencia humana permanente en la superficie lunar por encima de la estación orbital Gateway. Un giro de guión que, si bien busca acelerar el cumplimiento de la orden ejecutiva de Trump, plantea interrogantes sobre la viabilidad de los plazos y la creciente complejidad del programa Artemis.

Un cambio de rumbo provocado por la urgencia

La reciente reunión, liderada por Jared Isaacman, administrador de la NASA, con socios y contratistas, reveló una reestructuración profunda. La sustitución de Boeing por SpaceX en el aterrizaje lunar fue solo el preludio de una ambición ampliada: establecer una base lunar permanente para 2030, una meta que, según los últimos informes del inspector general, podría costar hasta 30.000 millones de dólares en la próxima década. El Congreso, con las predicciones de déficit presupuestario rondando los 3 billones de dólares para 2036, observará con lupa cada movimiento.

Gateway, el proyecto en pausa

Gateway, el proyecto en pausa

El proyecto Gateway, concebido como una estación espacial lunar de apoyo, queda relegado a un papel secundario. Aunque no se abandona por completo, su enfoque original se suspende para concentrarse en la infraestructura esencial para operaciones sostenibles en la superficie. La NASA busca reutilizar equipos y aprovechar el compromiso de sus socios internacionales, una estrategia que, en teoría, podría agilizar el proceso, pero que también conlleva riesgos de compatibilidad y coordinación.

Tres fases para conquistar la luna

Tres fases para conquistar la luna

Carlos García-Galán, director del programa de la Base Lunar de la NASA, ha desglosado la nueva estrategia en tres fases. La primera, que arranca de inmediato, se centra en el uso de módulos de aterrizaje robóticos para aumentar la frecuencia de los alunizajes y la experimentación con tecnologías clave, como redes de satélites para mejorar la comunicación lunar. Las fases siguientes se enfocarán en el desarrollo de una flota de módulos de aterrizaje, vehículos exploradores, drones y generadores de energía.

Marte en la mira: space reactor-1 freedom

Mientras tanto, la NASA no olvida su objetivo final: Marte. Se ha anunciado el desarrollo de una nueva nave espacial, Space Reactor-1 Freedom, programada para lanzarse en 2028. Esta nave, similar al Ingenuity, desplegará helicópteros en el Planeta Rojo, abriendo nuevas vías de exploración.

Un programa bajo presión

Pero estas ambiciones, lejos de simplificar el plan Artemis, lo complican aún más. Los constantes retrasos y el elevado coste del programa, ya criticados en informes previos, se ven ahora agravados por la necesidad de cumplir plazos ajustados. El informe del inspector general, que estimó en 93.000 millones de dólares el coste del programa hasta 2025, no augura un camino fácil. La posibilidad de que el desarrollo de Starship, el cohete de SpaceX, genere nuevos retrasos, añade una capa adicional de incertidumbre.

La NASA se ha comprometido a realizar alunizajes tripulados semestrales, colaborando con al menos dos empresas. Isaacman, con una declaración contundente, ha asegurado: “Estados Unidos jamás volverá a renunciar a la Luna”. Pero la pregunta que se cierne sobre el programa es si la ambición podrá superar los desafíos económicos y técnicos que se avecinan.