Pixel en crisis: google se enfrenta a una batería que se muere
Google está sangrando usuarios. La actualización de abril para sus móviles Pixel ha desatado una tormenta de críticas: la autonomía de la batería se ha desplomado de forma alarmante, dejando a los usuarios con una batería que dura apenas unas horas.
El problema de la cpu: ¿el culpable?
Los primeros informes, recogidos en el Google Issue Tracker y confirmados en foros como Reddit, apuntan a un fallo generalizado. Más de 600 usuarios han documentado la situación en solo diez días. La teoría predominante, y la más preocupante, es que la CPU de los Pixel con la última actualización está operando constantemente, incluso en modo reposo.
Según varios usuarios, el módulo de banda base/GNSS Exynos se encuentra atrapado en un bucle de interrupciones, generando una sobrecarga de hardware que impide que la CPU entre en Deep Doze. Esto significa que el dispositivo consume energía sin descanso, agotando la batería a un ritmo vertiginoso.
Un usuario en el Issue Tracker describe la situación con precisión: «El dispositivo sufre un consumo excesivo de batería en reposo debido a que la CPU está físicamente bloqueada para entrar en Deep Doze».
Sundar Pichai, CEO de Google, ha enviado un mensaje contundente a sus equipos: «Hoy en día el 75% del código nuevo ya se genera mediante IA». Una frase que, en este contexto, suena más a una admisión de la magnitud del problema que a una justificación.
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Una solución a la carrera contrarreloj
La compañía, inicialmente reacia a reconocer el fallo, ahora solicita a los usuarios que reporten todos los errores detectados. Sin embargo, el tiempo apremia. Los usuarios se quejan de que la duración de la batería se ha reducido drásticamente, incluso con el modo avión activado, llegando a la mitad de la autonomía homologada por Google.
La situación es tan crítica que muchos usuarios se ven obligados a llevar consigo baterías externas o cables de carga. La actualización de mayo se avecina a toda velocidad, pero la empresa se enfrenta a un desafío monumental: encontrar una solución antes de que la reputación de la marca se resienta aún más. La presión es máxima.
Google ha declarado que están trabajando para resolver el problema, pero la falta de una comunicación clara y un plan de acción concreto alimenta la frustración de los usuarios. Esta no es solo una cuestión de software; es una cuestión de confianza.
La cifra es alarmante: más de 600 reportes en 10 días. Y la realidad es aún peor: la autonomía de los Pixel se ha reducido a unas pocas horas, lo que convierte el uso del dispositivo en una experiencia frustrante y limitante. La batalla por la batería ha comenzado.
