S23 ultra deja de recibir actualizaciones: samsung deja en el foso a sus usuarios

Samsung ha extendido la beta de One UI 8.5, pero la noticia no es buena para los propietarios del Galaxy S23. Mientras que los usuarios de S25 y S26 disfrutan de las últimas novedades y mejoras de inteligencia artificial, el S23 se queda rezagado, relegado a una actualización que no llega, y con un futurotecnológico cada vez más incierto.

Una beta limitada: solo para los primeros

Una beta limitada: solo para los primeros

La expansión de la beta de One UI 8.5 incluyó modelos más antiguos, como el S23 y el S23 FE, pero la realidad es que la experiencia es desigual. Los usuarios que se registraron inicialmente son los únicos que podrán acceder a las correcciones de errores y mejoras que se implementan. La invitación para participar en la Beta 2 es exclusiva para quienes se apuntaron en la primera fase, dejando a la gran mayoría de los usuarios del S23 en un limbo.

Según Tarun Vats, reconocido analista, se ha detectado una segunda versión de la beta para los modelos S23, con el build S918BXXU9ZZDP disponible ya en India y Corea del Sur. Sin embargo, esta actualización, a pesar de corregir problemas como el ‘pantalla negra’ en las llamadas y la inestabilidad del Bluetooth, no incluye las características de IA de vanguardia que integró la versión en los S26. Una especie de castigo tecnológico, por así decirlo.

La verdad es que el S23, lanzado hace ya un tiempo, está llegando al final de su vida útil. Se espera que solo reciba actualizaciones de sistema hasta Android 17. Samsung, aparentemente, ya ha decidido despriorizar este modelo, lo que plantea serias dudas sobre el compromiso de la marca con el soporte a largo plazo de sus dispositivos.

Y no es que se trate solo de errores. La ausencia de funciones como AirDrop, la persistencia del Bixby Text Call (un sustituto muy pobre del Call Screening de los S26) y la desconexión de las nuevas capacidades de IA, como Nudge o Brief, revelan una decisión deliberada de dejar al S23 atrás. Es una jugada fría, pragmática, pero que deja un sabor amargo para los usuarios que apostaron por él.

1.000 dólares por un teléfono que se vuelve obsoleto antes de tiempo. Una inversión que, a juzgar por la estrategia de Samsung, podría ser, en última instancia, una pérdida.