Samsung, en una pausa antológica: ¿cuándo desvelará sus gafas inteligentes?

El titubeo de Samsung con las gafas inteligentes es, cuanto menos, desconcertante. Mientras Meta se abre camino con Ray-Ban, la compañía coreana parece petrificada, aferrándose a un proyecto que, de no salir adelante, podría dejar cicatrices en su imagen de liderazgo tecnológico.

Un eco persistente del vision pro

Las filtraciones en el código de One UI 9 han revelado, una y otra vez, la existencia de modelos de gafas Galaxy, prácticamente fantasmas que han resurgido en los laboratorios de Samsung. Se trata de una repetición de patrones, una danza de promesas incumplidas que ha alimentado la frustración de analistas y usuarios por igual. La familiaridad con el Samsung Galaxy XR headset, lanzado con una aparente copia del diseño de Apple, no es casualidad; es una indicación clara de la influencia de la competencia.

Pero hay un detalle inquietante: estas gafas no son AR, sino meras réplicas del concepto de Ray-Ban Smart Glasses. Un micrófono, unos altavoces y una cámara. Un producto funcional, sí, pero que no ofrece la experiencia inmersiva que el mercado demanda y que, aparentemente, Samsung teme abordar.

La estrategia de apple, un espejo para samsung

La estrategia de apple, un espejo para samsung

La reacción de Samsung a los movimientos de Apple es palpable. La compañía coreana se ha mostrado predispuesta a imitar, a copiar, a anticiparse a las jugadas del gigante de Cupertino. La rápida creación del Galaxy S25 Edge tras los rumores sobre el iPhone Air, o el desarrollo del Galaxy Z Wide Fold en respuesta a los primeros bocetos del plegable de Apple, son ejemplos irrefutables de esta tendencia. Es como si Samsung, presa de una ansiedad competitiva, se aferrara a la sombra de Apple, retrasando sus propias innovaciones en un juego de espejos.

Y lo más paradójico es que, mientras juega a la zaga, Samsung se niega a comprometerse con la verdadera realidad aumentada. Se contenta con ofrecer dispositivos que, en esencia, son versiones simplificadas de las gafas inteligentes de Meta, sin la capacidad de proyectar información sobre el mundo real. Una estrategia que, a largo plazo, podría condenar a Samsung a una posición secundaria en este prometedor mercado.

La persistente duda es: ¿cuándo, o si, Samsung despejará finalmente el camino hacia las gafas inteligentes de verdadero AR? El tiempo, y la paciencia de sus clientes, estarán a prueba. Lo que sí es innegable es que, en este momento, Samsung parece más interesado en copiar que en crear.