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Samsung retrasa one ui 8.5: ¿diez betas es el nuevo estándar?

Samsung parece estar jugando al gato y al ratón con sus usuarios, prolongando la espera de la versión estable de One UI 8.5 para su gama Galaxy S25. Tras meses de pruebas beta, la compañía surcoreana podría estar a punto de lanzar la actualización, pero la cantidad de iteraciones de prueba está generando más de un ceño fruncido entre la comunidad.

El lento camino hacia la estabilidad

Según filtraciones recientes del conocido leaker Tarun Vats, Samsung tiene previsto lanzar dos nuevas versiones beta en abril: la Beta 9, alrededor del 9 de abril, y la Beta 10, prevista para el 20 de abril. Un calendario que, de cumplirse, podría significar que la versión final de One UI 8.5 llegaría en un plazo de un mes. Pero, ¿es realmente necesario someter el software a diez betas? La pregunta se vuelve pertinente considerando que la actualización ya está en manos de los usuarios con dispositivos Galaxy S26.

La lógica dicta que un proceso de pruebas exhaustivo es fundamental, pero diez versiones beta parecen un exceso. ¿Estamos ante una estrategia deliberada para perfeccionar cada detalle, o simplemente una gestión interna ineficiente?

¿Quiénes serán los primeros en disfrutar de la actualización?

¿Quiénes serán los primeros en disfrutar de la actualización?

Naturalmente, se espera que los Galaxy S25, S25 Plus y S25 Ultra sean los primeros en recibir la actualización a One UI 8.5. Sin embargo, la inclusión del Galaxy S25 FE en el proceso de beta, aunque tardía, podría retrasar su recepción de la versión estable. Además, los Galaxy Z Fold 7 y Z Flip 7, también participantes en el programa beta, podrían adelantar a sus primos de la serie S.

La lista de dispositivos que están recibiendo actualizaciones beta se alarga con el Galaxy Z Fold 6, el Galaxy Z Flip 6, el Galaxy S24, el Galaxy S24+ y el Galaxy S24 Ultra, así como la serie Galaxy Tab S11. Incluso se ha detectado una versión beta de One UI 8.5 en los servidores de pruebas para la serie Galaxy S23, lo que sugiere que su lanzamiento a gran escala es inminente.

Pero, sinceramente, ¿cuántas betas más necesita Samsung? La paciencia de los usuarios tiene un límite, y prolongar este proceso podría generar una pérdida de confianza en la marca. Una gestión más ágil y eficiente de las actualizaciones de software es ya una necesidad, no un lujo.

La industria observa con atención. ¿Samsung logrará mantener su reputación como líder en innovación, o esta prolongada beta se convertirá en un símbolo de su lentitud?