Sony frena la venta de memorias: la escasez tecnológica golpea fuerte
La industria del almacenamiento sufre un nuevo revés. Sony, gigante tecnológico nipón, ha anunciado la suspensión temporal de la comercialización de sus tarjetas de memoria CFexpress y SD, una decisión que pone de manifiesto la persistente crisis de semiconductores y sus consecuencias en el ecosistema digital.

Una pausa forzosa: ¿hasta cuándo no habrá memorias?
La compañía, a través de un comunicado oficial, ha justificado la medida por la incapacidad de satisfacer la creciente demanda. “Hemos decidido suspender temporalmente la recepción de pedidos hasta marzo de 2026”, reza el texto, una fecha que dibuja un panorama sombrío para fotógrafos, videógrafos y jugadores que dependen de estas tarjetas. La escasez de semiconductores, un problema estructural que afecta a múltiples sectores, se ha convertido en un estorbo insalvable para Sony, obligándola a tomar medidas drásticas. La fecha de reanudación de las ventas, según la compañía, será anunciada “cuando se produzca” una mejora en las cadenas de suministro, una certeza que, de momento, permanece esquiva.
La lista de productos afectados es extensa: abarca las tarjetas CFexpress tipo A (CEA-G1920T, CEA-G960T, CEA-G480T, CEA-G240T), las CFexpress tipo B (CEB-G480T y CEB-G240T) y las populares tarjetas SDXC/SDHC (SF-G256T, SF-G128T, SF-G64T, SF-M512T, SF-M256T, SF-M128T, SF-E256, SF-E128A, SF-E64A). Es decir, una gama completa que cubre las necesidades de profesionales y aficionados en la captura y almacenamiento de datos.
Pero la crisis de las memorias es solo una pieza más de un complejo rompecabezas. Sony ya había adelantado un incremento en el precio de sus consolas PlayStation 5, PlayStation 5 Pro y PlayStation Portal, citando las “continuas presiones” del entorno económico global. El retraso previsto en el lanzamiento de la próxima generación de consolas PlayStation, que ahora se estima para 2028 o 2029, es otro síntoma de las dificultades que atraviesa la compañía.
La escasez de memoria RAM y almacenamiento, un problema que se arrastra desde hace tiempo, está afectando de manera transversal al sector tecnológico. Y aunque Sony se ha disculpado por las molestias ocasionadas, la realidad es que la situación exige una reflexión más profunda sobre la dependencia de unas cadenas de suministro cada vez más frágiles. Lo que nadie cuenta es el impacto directo en los creadores de contenido y los consumidores, que se ven obligados a ajustar sus expectativas ante la prolongada falta de disponibilidad de estos componentes esenciales.
La espera, al parecer, se alarga. Y mientras tanto, el mercado se enfrenta a un nuevo desafío: cómo adaptarse a un escenario donde la disponibilidad de Tecnología de punta es un bien escaso. La industria observa, con cautela, cómo se desarrolla esta crisis, consciente de que sus efectos se extenderán mucho más allá del catálogo de Sony.
