Virgin galactic vuelve a la carga: ¿un respiro o el último aliento?
Virgin Galactic Holdings ha reactivado la venta de sus vuelos espaciales, una jugada audaz que llega en un momento crítico. Con billetes que alcanzan los 750.000 dólares, la compañía de Richard Branson parece decidida a recuperar terreno en el competitivo mercado del turismo espacial, justo cuando SpaceX se prepara para un nuevo intento lunar y las dudas sobre su futuro económico se intensifican.

Un precio elevado en tiempos inciertos
El precio de 750.000 dólares por plaza representa un incremento de 100.000 dólares respecto a lo que Virgin Galactic cobraba anteriormente, una señal de que la empresa intenta compensar las pérdidas acumuladas. Las acciones, que sufrieron un desplome cercano al 30% este año, experimentaron un leve repunte del 2,8% después del anuncio, aunque se mantienen en niveles preocupantemente bajos, cotizando a apenas 2,23 dólares. La cifra habla por sí sola: la compañía necesita desesperadamente inyectar liquidez.
La decisión de reanudar la venta de billetes se produce tras dos años de pausa, dedicados a la mejora de su avión espacial Delta, cuya versión finalizada está prevista para finales de 2026. Curiosamente, este movimiento coincide con la publicación de sus resultados financieros del cuarto trimestre de 2025, que no cumplieron con las expectativas del mercado. Los ingresos se situaron en 312.000 dólares, por debajo de los 360.000 dólares previstos, y la compañía registró una pérdida de 98 centavos por acción, superior a los 82 centavos esperados por Wall Street.
Pero hay un detalle que pocos analistas están considerando: la reciente suspensión de vuelos de Blue Origin, el competidor de Virgin Galactic. La empresa de Jeff Bezos, líder en Tecnología de cohetes, ha pausado sus vuelos de New Shepard, dejando a Virgin Galactic como la única gran compañía que ofrece viajes cortos al espacio con fines turísticos. Una oportunidad de oro, sin duda, aunque la salud financiera de Virgin Galactic es delicada.
La compañía espera que su segunda nave espacial entre en servicio entre finales de este año y principios de 2027, lo que le permitiría aumentar la frecuencia de los vuelos. Sin embargo, con solo 144,7 millones de dólares en efectivo y equivalentes, y la previsión de un gasto de 90 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, Virgin Galactic se enfrenta a un reto considerable. ¿Será suficiente para sobrevivir a la feroz competencia y al escrutinio del mercado?
La reactivación de la venta de billetes es una apuesta arriesgada, una declaración de intenciones que busca atraer a los pocos inversores que aún confían en el sueño del turismo espacial. Pero en un sector donde la innovación es la única constante, Virgin Galactic deberá demostrar que puede convertir ese sueño en una realidad rentable, antes de que su ambición espacial se convierta en una quiebra terrestre.
