tecnologia

Wall street en alarma: caída continua y la ia como catalizador del pánico

El mercado bursátil se tambalea por segundo día consecutivo, con un Dow Jones y un S&P 500 en caída libre, y la inteligencia artificial como principal sospechoso de desatar el pánico entre los inversores.

La ia, un freno inesperado al optimismo tecnológico

La ia, un freno inesperado al optimismo tecnológico

Las acciones de las tecnológicas, especialmente las relacionadas con la IA, han sufrido un desplome brutal, arrastrando al Nasdaq a una caída del 1,6%. Broadcom, con sus perspectivas deslucidas, fue la chispa que encendió el incendio, revelando la fragilidad de las valoraciones actuales en el sector.

Álvaro Peró, de Capital Group, no se anda con rodeos: ‘El capex tecnológico se encuentra ahora a niveles superiores al pico de la burbuja de finales de los 90, concentrado en un puñado de empresas.’ Un modelo de crecimiento que, según su análisis, se apoya cada vez más en la inversión en IA, pero que también incrementa la dependencia de la economía de este sector.

Pero la tormenta no solo se desata en Silicon Valley. Los datos de inflación de EEUU, que han subido al 4,2% en mayo, han reavivado las expectativas de una subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Kevin Warsh, recién nombrado, se enfrenta a una presión considerable, especialmente tras los recientes ataques del ejército estadounidense contra objetivos iraníes.

La escalada en Oriente Medio, con la promesa de represalias de Trump y el persistente precio del Brent por encima de los 91 dólares, añade una capa de incertidumbre. La amenaza de una ‘megasalida’ de SpaceX, con una oferta cercana a los 75.000 millones de dólares que atrae una demanda institucional abrumadora, también pesa sobre los mercados, alimentando el temor a una saturación del mercado con ofertas.

La situación es crítica, y el optimismo de los inversores, ya debilitado por el conflicto en Ucrania, se desvanece. La bolsa parece estar reaccionando con furia a una realidad económica que, a pesar de los avances tecnológicos, sigue mostrando signos de fragilidad. La apuesta por la IA, hasta ahora vista como una panacea, se revela como un espejismo, al menos por ahora.